SUPERVISIONES
La formación del
analista se edifica a través de tres ejes, que son el , la, y las supervisiones clínicas.
La supervisión
nos permite repensar un caso clínico, pensar en una estrategia
y dilucidar los obstáculos que este caso nos presenta.
Sabemos que cada caso es único y hay que encontrar allí
esa particularidad para dirigir la cura. (Que por supuesto no
es dirigir la vida del paciente).
La “experiencia previa” para el analista es su propio
análisis, pero es insuficiente para dirigir y pensar sobre
la propia práctica.
Es una invitación
y una provocación, para pensar como trabajamos, con que
herramientas contamos, etc. Animarse a supervisar es también
admitir que uno no conoce todo y no sabe todo y descubrir que
eso no es lo que importa, ya que se trata de la castración.
El inconciente es sorpresa
y es un material difícil de “atrapar”, que
no deja de sorprendernos en sus efectos.
Es imposible contar
todo el trabajo que se hace con un paciente, pero al contarlo
aparecen nuevas aristas, nuevas perspectivas de trabajo, que lo
enriquecen.
Supervisar es la manera
que tenemos de seguir creciendo en nuestro trabajo.
Las supervisiones están
dirigidas tanto a los analistas que se inician en la práctica
como a los más avanzados.
Si estas interesado en
la propuesta, comunicate con nosotros a: